Las lagrimas corren, corren, corren. Estan cansadas de pasar por el mismo lugar de siempre. Estos cachetes que viven rojos de tanto refregarse para asesinar las lagrimas apenas nacen, delatoras de que todo esta mal nuevamente.
El hueco en el pecho se agranda, agranda, agranda. Como queriendo añadirle un sufrimiento fisico a todo esto. Como quieriendo demostrarme que de verdad hay un vacio que nunca nadie va a llenar.
La vida se me va lejos, lejos, lejos. Y se me escapa de las manos. Sabe que no quiero alcanzarla. Dejenla que corra, no me la traigan de nuevo, ella ya no me sirve.
Lo peor es saber que podes hacer algo para que yo este bien, pero solo me destruis mas.
Los sueños.
Hace 14 años